Ultimos Dias en Estambul

Aunque el Ligre esta ya merodeando por las transitadas calles de Bangkok, no puede obviar en su blog los ultimos dias en Estambul. Con sus respectivas ultimas peripecias y experiencias.

Al final dormimos dos noches mas en la casa familiar de los Bal (panadero, hijo y companyia) Ademas entendieron bastante bien que la ultima noche la quisieramos pasar, con mayor independencia de horarios e intimidad, en un hotelito de Kadikoy. Tambien fue un importante paso adelante por su parte el acceder ras numerosas indirectas a cambiar los juegos de tazas de te por un par de amuletos (ojos azules) facilmente transportables y un libro en ingles (para principiantes) sobre Ataturk, el hombre que democratizo y modernizo Turquia.

Respecto a la ultima noche en el hotelito de Kadikoy, que a parte de barato, era transitado por travestis de la zona para llevar a cabo encuentros multiculturales con los correspondientes amantes de turno. Para aquellos que tengan una mente sucia, aclarar que no lo supimos hasta bien entrada la noche cuando yendo a dormir nos cruzamos con dos caballeros ataviados con sendos trajes-minifalda y los respectivos pares de tetas necesarios para que queden bien los susodichos trajes.

Y de donde venian estos desgraciados a tan altas horas de la noche??? Se preguntara mi madre. Pues de disfrutar de la primera, a la vez que ultima, a la vez que muy interesante noche de bares en la ciudad de la mezquita azul.

Estuvimos disfrutando de un par de conciertos un directo en unos bares de la zona (el Buddha bar y el Voodo) a la vez que derrochabamos nuestras ultimas 25 liras (18 euros) en dos cervezas y dos gin-tonics… asi de cara estaba la cosa.

Volvimos a casa acompanyados de dos entranyables personajes tipicos (all around the world) de las vuelta a casa nocturnas. El primero, era un borracho de los que no hablan ingles pero te invitan a una hamburguesa de ultima hora, pero aun asi no terminan de inspirar confianza. El otro, mas amigable e ingles parlante (aunque no habia aprovechado excesivamente sus dos anyos en los Estates) era el clasico simpatico-no-bailador que me invito a una cerveza y conversaba con Ju mientras yo bailaba con el borracho. Este ultimo colega, e intentad recrear es simbolismo del momento, se llamaba Tailand, desde dondo hoy escribo y de donde voy a escribir los 15 minutos que me quedan de ordenador.

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